Product Description
Hace un tiempo, a mediados de junio del 2009, recibí una visita en la iglesia de una perso-na que vino específicamente a hablar conmigo.
Cuando llegó al templo, la servidora de turno le entregó una hoja de visita para que lo llenara. En esta hoja además de las preguntas acostumbradas, como el nombre, dirección, etc., hay una que le pregunta al visitante quien lo in-vitó a la iglesia. En este caso la persona escribió que quien lo invitó fue Dios y puso una nota en la parte de debajo indicando que vino específi-camente a verme a mí.
Durante el servicio me dieron la nota y le comuniqué al servidor que le hiciera saber a esta persona que lo iba a atender al final del servicio.
Luego durante la ministración final me in-dicaron quien era la persona y le saludé y le dije que me esperara al final del servicio.
Una vez terminado el culto él se me acercó y se presentó. Me dijo que tenía algo muy im-portante que decirme de parte de Dios. Nos sentamos en la parte del frente de la iglesia para dialogar.
En ese tiempo nosotros estábamos levan-tando capital para el nuevo templo que estamos construyendo. Esta es una obra multi-millonaria y yo pensé; este debe ser la persona que Dios ha enviado para que nos siembre todos esos millo-nes de dólares que necesitamos.
Lamentablemente, él no era esa persona. Si usted, que está leyendo este libro, si es esta persona que va a sembrar todos los millones que el Reino de Dios necesita, se puede comunicar con nosotros al teléfono que aparece al principio del libro.
Lo anterior fue solo un paréntesis por si acaso usted es la persona que va a financiar el Mega Auditorio de la Fe.
Prosigamos…
A través de los años he aprendido una co-sa, cuando alguien le llama o viene a decirle algo, todo lo que le diga al principio es relleno. Lo que le diga al final es la verdadera razón de la visita o llamada.
Esta persona empezó dándome testimo-nios de las cosas que Dios ha hecho en su vida. Impresionantes todas y no hay motivo alguna para ponerlos en duda. Me contó como a través de las maratónicas de las emisoras de radio del ministerio, él había aprendido a sembrar en el Reino de Dios y como Dios lo había bendecido. En una época de crisis, él siempre tenía trabajo. Yo todavía estaba en espera de la razón real de la visita. Eran ya casi las 10:30 PM y todavía no me había dado la razón de su visita. Después de yo insistir en que me dijera la razón por la cual vino a la iglesia, debido a que era tarde, por fin entró al tema central y al motivo de su visita.
Me preguntó; ¿Que sabe sobre el 2012? Le dije que lo único que sabía era que venía des-pués del 2011. Me preguntó; ¿No sabe lo que va a pasar en ese año? Le contesté que si todo salie-ra como lo tenemos planificado estaríamos inaugurando la segunda fase del complejo Mega ADFE a finales de ese año.
Entonces me contó algo que le había pasa-do.
Hace un tiempo atrás él estaba en un traba-jo y una señora le pidió que de favor lo llevara a su casa. Él después de tratar de salir de ese com-promiso accedió y llevó a la señora. Durante el viaje la señora le dijo que el Espíritu Santo le había mostrado en una visión que el estado de la Florida quedaría inundado en el año 2012, espe-cíficamente el día 21 de diciembre. Esto sucedería debido a que en ese día se alinearían los planetas y como consecuencia la Tierra iba a tambalearse y los océanos subirían de nivel.
Cuando llegó al templo, la servidora de turno le entregó una hoja de visita para que lo llenara. En esta hoja además de las preguntas acostumbradas, como el nombre, dirección, etc., hay una que le pregunta al visitante quien lo in-vitó a la iglesia. En este caso la persona escribió que quien lo invitó fue Dios y puso una nota en la parte de debajo indicando que vino específi-camente a verme a mí.
Durante el servicio me dieron la nota y le comuniqué al servidor que le hiciera saber a esta persona que lo iba a atender al final del servicio.
Luego durante la ministración final me in-dicaron quien era la persona y le saludé y le dije que me esperara al final del servicio.
Una vez terminado el culto él se me acercó y se presentó. Me dijo que tenía algo muy im-portante que decirme de parte de Dios. Nos sentamos en la parte del frente de la iglesia para dialogar.
En ese tiempo nosotros estábamos levan-tando capital para el nuevo templo que estamos construyendo. Esta es una obra multi-millonaria y yo pensé; este debe ser la persona que Dios ha enviado para que nos siembre todos esos millo-nes de dólares que necesitamos.
Lamentablemente, él no era esa persona. Si usted, que está leyendo este libro, si es esta persona que va a sembrar todos los millones que el Reino de Dios necesita, se puede comunicar con nosotros al teléfono que aparece al principio del libro.
Lo anterior fue solo un paréntesis por si acaso usted es la persona que va a financiar el Mega Auditorio de la Fe.
Prosigamos…
A través de los años he aprendido una co-sa, cuando alguien le llama o viene a decirle algo, todo lo que le diga al principio es relleno. Lo que le diga al final es la verdadera razón de la visita o llamada.
Esta persona empezó dándome testimo-nios de las cosas que Dios ha hecho en su vida. Impresionantes todas y no hay motivo alguna para ponerlos en duda. Me contó como a través de las maratónicas de las emisoras de radio del ministerio, él había aprendido a sembrar en el Reino de Dios y como Dios lo había bendecido. En una época de crisis, él siempre tenía trabajo. Yo todavía estaba en espera de la razón real de la visita. Eran ya casi las 10:30 PM y todavía no me había dado la razón de su visita. Después de yo insistir en que me dijera la razón por la cual vino a la iglesia, debido a que era tarde, por fin entró al tema central y al motivo de su visita.
Me preguntó; ¿Que sabe sobre el 2012? Le dije que lo único que sabía era que venía des-pués del 2011. Me preguntó; ¿No sabe lo que va a pasar en ese año? Le contesté que si todo salie-ra como lo tenemos planificado estaríamos inaugurando la segunda fase del complejo Mega ADFE a finales de ese año.
Entonces me contó algo que le había pasa-do.
Hace un tiempo atrás él estaba en un traba-jo y una señora le pidió que de favor lo llevara a su casa. Él después de tratar de salir de ese com-promiso accedió y llevó a la señora. Durante el viaje la señora le dijo que el Espíritu Santo le había mostrado en una visión que el estado de la Florida quedaría inundado en el año 2012, espe-cíficamente el día 21 de diciembre. Esto sucedería debido a que en ese día se alinearían los planetas y como consecuencia la Tierra iba a tambalearse y los océanos subirían de nivel.

