A diferencia de la agresividad masculina la cual suele manifestarse mediante arranques de violencia fisica o con expresiones verbales directas la que ocurre entre las mujeres posee un caracter mas sutil y encubierto. Es una hostilidad que no siempre requiere de los punos ni de insultos y que sin embargo resulta mucho mas dolorosa. Esto puede apreciarse sobre todo en el caso de las ninas y las adolescentes quienes desarrollan complejos juegos de poder y manipulacion. El hostigamiento la opresion y el acoso que practican entre ellas puede alcanzar sorprendentes cotas de crueldad que dejan huellas muy profundas en las victimas. La autora ofrece en estas paginas un util y revelador estudio -fruto de una larga investigacion en escuelas primarias y secundarias- que ayuda a comprender un grave problema social y familiar que se ha estudiado poco y que con mucha frecuencia ignoran o minimizan los adultos.
