Hablar de economía, no es un tema reservado para los 'grandes eruditos'. De hecho, muchos de ellos tienen la misma credibilidad que un lector del tarot. Se amparan en lenguaje confuso y rebuscado.
Este libro, tiene el gran mérito de permitirle a cualquiera, llegar a la raíz del asunto del dinero-deuda sintiéndose cómodo con la explicación. Y no hay límite de edad. No hay lector 'muy joven' o 'muy viejo' para esta obra. Incluso, lo más probable es que la explicación que muchos intuían sobre cómo se crea el dinero, y que habían descartado como 'absurda', sea la correcta.
Este libro es vital, no sólo porque ya está en español, sino porque el mundo, todo el mundo, está sumido en una deuda que no puede pagar. Un mundo que se debe a sí mismo 10 veces su PIB (e insiste en pagárselo a un cartel bancario privado, tan contradictorio como suena), no es viable.
Aquí se encuentran historias y alternativas para dicha paradoja. Estas van desde pagar la deuda acuñando, digamos 9 o 12 monedas por un billón (en inglés) de dólares cada una, con las facultades que tiene el Congreso de los Estados Unidos, hasta canastas de productos y monedas comunitarias, entre otras.
También hay recuentos históricos, algunos que siguen hasta hoy, de cómo vivir sin la deuda o, en caso de tenerla, que esta sea para financiar obras realmente productivas para finalmente ser condonada.
Sólo por poner algunos ejemplos: los chinos no son extraterrestres que han contenido la inflación por siglos con una 'fórmula secreta', los habitantes de la pequeña isla de Guernsey, no son magos que hacen algo que ningún otro país no pueda hacer, Lincoln no era un ser sobrenatural que financió una economía de guerra con su propia moneda a base de secretismos. Todo esto y más, puede ser aplicado en cualquier sociedad o país.
Resulta indignante que, pasada la primera década del siglo XXI, la humanidad siga con el mismo problema de hace siglos (tal vez desde algún momento en la historia de la antigua Babilonia, y relatado en esta obra), con ciclos económicos de expansión, recesión y depresión (como la época presente).
Mas es a la vez esperanzador ver que, cada vez más personas toman este asunto como propio, porque no hay otra manera, ya que esto afecta directamente a todos.
¿En manos de quién queremos que esté el dinero (sangre y vitalidad de papel)? ¿De un cartel privado bancario atrincherado en la deuda?, ¿O de la sociedad misma?