Las numerosas antologías, libros de investigación y de creación en distintos géneros y los ensayos individuales publicados recientemente por escritores y académicos nacionales dedicados al estudio de la diáspora social y literaria dominicana confirman que la labor creativa de ese voluminoso número de dominicanos que ha dejado el país motivado por clamores del estómago es un fenómeno que merece atención. Los autores de Voces de Ultramar, literarura dominicana de la diáspora aparecen ordenados alfabéticamente y los textos escogidos exponen múltiples facetas y modos de interpretar y aceptar el exilio, ese mal que sin importar las razones personales que lo motiven, duele, traumatiza y desarraiga a quienes lo padecen. Hay en esta panorámica, sin embargo, un aspecto que es digno de celebrar, y es la actitud asumida por estos autores en cuanto a orientar sus obras por la ruta de la pluralidad perseguida por el buen arte.
-Franklin Gutiérrez
