La violencia domstica y la violencia social estn estrechamente relacionadas: los nios que sufren o presencian abuso son ms propensos a conducirse violentamente en la edad adulta, tanto dentro como fuera del hogar. La violencia tiene un costo muy alto: sus mltiples efectos en la economa incluyen la prdida de productividad o de salarios para las vctimas de la violencia. En varios pases, la violencia ha desmotivado las inversiones extranjeras y reducido el ahorro, disminuyendo las perspectivas de crecimiento a largo plazo. La violencia domstica tambin afecta las posibilidades de crecimiento de la regin. Las mujeres que son vctimas de violencia domstica tienen menores ingresos que aquellas que no lo son, lo cual representa una prdida regional de salarios del 1,6 al 2,0% del PIB. Los nios que presencian el abuso que sufre su madre tienen un rendimiento escolar deficiente, que limita tanto sus posibilidades futuras en el mercado laboral como su capacidad para contribuir al desarrollo socioeconmico de la regin.
Aunque los problemas de la violencia domstica y social son difciles de resolver, hay polticas y programas que pueden reducir su incidencia. La primera decisin que hay que tomar es si conviene dirigir los programas a determinados factores de riesgo (como el alcoholismo) o realizar intervenciones de carcter ms integral en el hogar y en la comunidad. La decisin siguiente consiste en definir entre programas de prevencin o de tratamiento. Los programas de prevencin generalmente son ms eficaces y rentables. Pueden reducir el riesgo de violencia, ofrecer mayor proteccin y abordar diversos factores determinantes de la delincuencia y la violencia. Algunas medidas de bajo costo y gran efectividad son programas para prevenir el abuso contra los nios y entre la pareja, programas de prevencin de la violencia en escuelas primarias y secundarias, programas de prevencin del abuso del alcohol y las drogas, y medidas para propiciar un ambiente ms seguro, como programas de control! de la posesin de armas de fuego, alumbrado pblico, vigilancia de lugares pblicos con televisin de circuito cerrado e iniciativas de vigilancia vecinal. Por ltimo, los medios de comunicacin pueden desempear un papel decisivo para frenar la violencia domstica y social. Una campaa bien diseada en los medios de comunicacin puede ayudar a las personas a modificar actitudes y comportamientos y puede contribuir a una disminucin general de la violencia.
Este libro se centra en la violencia domstica dirigida hacia la mujer y en sus vnculos con otras formas de violencia. En la primera parte se analiza la prevalencia de la violencia domstica contra la mujer en la regin, sus consecuencias socioeconmicas (para la salud y el trabajo de la mujer) y las relaciones causales entre la violencia dentro y fuera del hogar. Aunque las prdidas personales ocasionadas por esta forma de violencia son elevadas, su costo trasciende a las mujeres afectadas y sus familias. El impacto socioeconmico abarca los gastos del sistema judicial penal, refugios, atencin mdica y servicios sociales tales como orientacin, educacin y prevencin, capacitacin de personal policial, judicial y mdico, prdidas de productividad, ausentismo y aumento de la mortalidad y morbilidad. El impacto en el producto interno bruto de la disminucin de los ingresos de la mujer se sita entre el 1,6 y el 2,0%, segn clculos correspondientes a Chile y Nicaragua (captu! lo 3). Rafael Lozano Ascencio ha calculado la carga de morbilidad para las mujeres de la Ciudad de Mxico, usando un indicador denominado aos de vida saludables (AVISA) (captulo 4). La violencia domstica ocupa el tercer lugar entre las causas ms importantes de la prdida de AVISA: viene despus de la diabetes y los problemas del parto, pero antes de los accidentes de trfico y las anomalas congnitas.
El flagelo de la violencia se transmite de una generacin a otra, y la violencia domstica contra la mujer tiene efectos muy perjudiciales en los nios. En estudios recientes se comprob que el maltrato en la infancia aumenta considerablemente las probabilidades de delincuencia y comportamiento violento en la edad adulta. En otro estudio se seala que ni siquiera es necesario que un nio sea vctima directa de violencia: solo presenciar el maltrato crnico que sufre la mujer aumenta las probabilidades de que se comporte violentamente en la adultez. Por lo tanto, la violencia social y la violencia domstica estn estrechamente relacionadas. La violencia es, en gran medida, un comportamiento aprendido, y si los nios estn expuestos a un comportamiento violento en el hogar, tendern a imitarlo. En los captulos 1 y 3 se presenta un breve anlisis de las relaciones causales entre violencia domstica y violencia social.
Un aspecto importante es definir si la pobreza es una causa de violencia domstica. En el captulo 2, Efran Gonzales de Olarte y Pilar Gavilano Llosa afirman que hay otros factores ms importantes, entre ellos la edad y la situacin laboral del hombre, si la pareja est casada y la duracin de su relacin. La pobreza podra ser un factor desencadenante o amplificador de conflictos en una pareja. Algunos investigadores sealan que la violencia domstica parece ms prevaleciente en las familias de bajos ingresos porque las vctimas tienden ms a denunciar el problema a la polica o al personal mdico de la sala de urgencia, a quienes acuden en busca de ayuda. En cambio, las vctimas de clase media y alta pueden ocultar mejor los indicios del abuso o tienden menos a denunciarlos debido a normas sociales. De hecho, la violencia domstica se encuentra en todos los niveles de la sociedad. No obstante, la violencia fsica prevalece ms entre los pobres, mientras que las mujeres ms ! acomodadas parecen estar ms expuestas a la violencia psicolgica.
En todos los casos, la violencia domstica obstaculiza el desarrollo humano y econmico. Los alcances de una mejor comprensin del problema se reflejan en la amplia gama de respuestas que se encuentran a nivel local, nacional e internacional. En la segunda parte de este libro se presentan varias estrategias muy prometedoras.
En Monterrey (Mxico) hay una red de servicios que ofrece asistencia rpida y econmica a vctimas de la violencia domstica. Tambin en Mxico, los hombres se renen en grupos para aprender a superar sentimientos y comportamientos violentos contra las mujeres. En El Salvador se ha establecido un servicio de consultas telefnicas de urgencia para ayudar al pas a hacer frente a una ola de violencia. En Brasil se han creado unidades policiales especiales que reciben capacitacin para comprender mejor a las mujeres que son vctimas de actos de violencia. En Costa Rica, la Corte Suprema est a la vanguardia de una tarea de sensibilizacin del poder judicial con respecto a la violencia relacionada con problemas de gnero. En London, ciudad de la provincia canadiense de Ontario, las escuelas pblicas sirven de foro para un programa de educacin formal orientado a prevenir la violencia. En Jamaica, una compaa teatral pone en escena situaciones de violencia domstica a fin de ayuda! r a hombres y mujeres a encarar el problema y trabaja con grupos sin fines de lucro para informar a las mujeres sobre sus derechos y sobre los recursos de que disponen si son maltratadas.
En la tercera parte se examina el papel de los medios de comunicacin, los cuales con su capacidad para llegar a un pblico muy amplio pueden reforzar el comportamiento violento o promover cambios positivos. Los medios de comunicacin pueden alertar a las comunidades sobre el problema de la violencia domstica, ofrecer modelos positivos de conducta, cambiar las actitudes intrafamiliares con respecto a la mujer y difundir estrategias para abordar el problema. Elena M. Surez y Charo Quesada examinan estas posibilidades en el captulo 13. En el captulo 14, Patricia Poppe describe las ventajas de la comunicacin estratgica como enfoque coherente e integral para informar y educar a la sociedad sobre las formas de combatir la violencia. Jacquin Strouss de Samper, ex primera dama de Colombia, resume una encuesta de la actitud del pblico con respecto a la televisin y la violencia en Colombia. Afirma que los televidentes quieren que la televisin desempee un papel ms positivo en!
