En La hora de todos, Quevedo recrea, a partir de dos satiras de Luciano Zeus confundido y Zeus tragico, una reunion de heroes y dioses del Olimpo, modelando dos espacios distintos: el cielo y la tierra, comunicados por la intervencion de los dioses en los negocios humanos. Al llegar la hora de la verdad, quitada la mascara de las apariencias, los enganos y mentiras de los hombres se haran evidentes...
