Have one to sell? Sell yours here
La isla de los amores infinitos (Spanish Edition)
 
 
Tell the Publisher!
I'd like to read this book on Kindle

Don't have a Kindle? Get your Kindle here, or download a FREE Kindle Reading App.

La isla de los amores infinitos (Spanish Edition) [Paperback]

Daina Chaviano (Author)
4.6 out of 5 stars  See all reviews (21 customer reviews)


Available from these sellers.


Formats

Amazon Price New from Used from
Paperback $11.25  
Paperback, September 5, 2006 --  
Audible Audio Edition, Unabridged $31.46 or Free with Audible 30-day free trial

Book Description

September 5, 2006
Una apasionante saga de tres familias que se desarrolla en dos tramas paralelas, una situada en el Miami actual, y la otra que se inicia en los años 1850 en torno a tres familias distintas de China, España y África que emigrarán a Cuba.

Para huir de su soledad en Miami, Cecilia se refugia en un bar donde conoce a una misteriosa anciana. Tras ese primer encuentro, regresará al bar cada noche para escuchar de labios de la mujer tres historias que se habían iniciado, más de un siglo atrás, en otros tantos lugares del mundo: un suicidio en China que desata una cadena de reacciones familiares; una extraña maldición que persigue a las mujeres de una familia española, y una joven arrancada de su hogar en la costa africana, que es llevada a un mundo desconocido. Las peripecias de estos personajes se irán entrelazando a lo largo del tiempo, desde una Cuba bajo el dominio español hasta nuestros días. Los amores predestinados y fulminantes de ese pasado cobrarán renovada fuerza en Cecilia, atada emocionalmente a su Habana natal, pero obsesionada también por cierto enigma que intenta resolver.

La isla de los amores infinitos es una saga familiar e histórica, con muchas lecturas y un ambiente cargado de misterios. El amor y el más allá son los hilos conductores de esta novela donde los sentimientos pueden sobrevivir a la muerte. Una maravillosa historia de esperanzas y sueños rotos, llena de magia.


Editorial Reviews

About the Author

Daína Chaviano, nacida en La Habana, es la autora de varias obras de ciencia-ficción y fantasía que la convirtieron en la autora más vendida de ambos géneros en la historia de su país. Cultivó con igual éxito la narrativa tradicional tras salir de la isla, y sus obras han sido traducidas a casi 30 idiomas. Entre sus títulos se cuentan Los mundos que amo, Fábulas de una abuela extraterrestre, País de dragones y El abrevadero de los dinosaurios. --This text refers to an alternate Paperback edition.

Excerpt. © Reprinted by permission. All rights reserved.

Noche azul

Estaba tan oscuro que Cecilia apenas podía verla. Más bien adivinaba su silueta tras la mesita pegada a la pared, junto a las fotos de los muertos sagrados: Benny Moré, el genio del bolero; Rita Montaner, la diva mimada por los músicos; Ernesto Lecuona, el más universal de los compositores cubanos; el retinto chansonnier Bola de Nieve, con su sonrisa blanca y dulce como el azúcar. . . La penumbra del local, casi vacío a esa hora de la noche, y empezaba a contaminarse con el humo de los Marlboro, los Dunhill y alguno que otro Cohíba.

La muchacha no prestaba atención al parloteo de sus amigos. Era la primera vez que iba al lugar y, aunque reconoció cierto encanto en él, su propia tozudez —o quizás su escepticismo— aún no la dejaba admitir lo que era evidente. En aquel bar flotaba una especie de energía, un aroma a embrujo, como si allí se abriera la entrada a otro universo. Fuera lo que fuera, había decidido comprobar por sí misma las historias que circulaban por Miami sobre aquel tugurio. Se había sentado con sus amigos cerca de la barra, uno de los dos únicos sitios iluminados. El otro era una pantalla por donde desfilaban escenas de una Cuba espléndida y llena de color, pese a la antigüedad de las imágenes.

Fue entonces cuando la vio. Al principio se le antojó una silueta más oscura que las propias tinieblas que la rodeaban. Un reflejo le hizo suponer que se llevaba una copa a los labios, pero el gesto fue tan rápido que dudó de haberlo visto. ¿Por qué se había fijado en ella? Quizás por la extraña soledad que parecía acompañarla... Pero Cecilia no había ido allí para alimentar nuevas congojas. Decidió olvidarla y ordernó un trago. Eso la ayudaría a indagar en ese acertijo en que se había transformado su espíritu: una región que siempre creyó conocer y que últimamente se le antojaba un laberinto.

Se había marchado de su tierra huyéndole a muchas cosas, a tantas que ya no valía la pena recordarlas. Y mientras veía perderse en el horizonte los edificios que se desmoronaban a lo largo del malecón —durante aquel extraño verano de 1994 en que tantos habían escapado en balsa a plena luz del día—, juró que nunca más regresaría. Cuatro años más tarde, continuaba a la deriva. No quería saber del país que dejara atrás; pero seguía sintiéndose una forastera en la ciudad que amparaba al mayor número de cubanos en el mundo, después de La Habana.

Probó su Martini. Casi podía ver el reflejo de su copa y el vaivén del liquido transparente y vaporoso que punzaba su olfato. Trató de concentrarse en aquel diminuto océano que se balanceaba entre sus dedos, y tambíen en aquella otra sensación. ¿Qué era? La había sentido apenas entrara a ese bar, descubriera las fotos de los músicos y contemplara las imágenes de una Habana antigua. Su mirada tropezó de nuevo con la silueta que permanecía inmóvil en aquel rincón y en ese instante supo que era una anciana.

Sus ojos regresaron a la pantalla donde un mar suicida se arrojaba contra el malecón habanero, mientras el Benny cantaba: «... y cuando tus labios besé, mi alma tuvo paz». Pero la melodía no hizo más que provocarle lo contrario de lo que pregonaba. Buscó refugio en el trago. Pese a su voluntad de olvido, la asaltaban emociones vergonzosas como aquel vértigo de su corazón ante lo que deseaba despreciar. Era un sentimiento que la aterraba. No se reconocía en esos latidos dolorosos que ahora le provocaba aquel bolero. Se dio cuenta de que empezaba a añorar gestos y decires, incluso ciertas frases que detestara cuando vivía en la isla, toda esa fraseología de barrios marginales que ahor se moría por eschuchar en una ciudad donde abundaban los hi, sweetie o los excuse me mezclados con un castellano que, por provenir de tantos sitios, no pertenecía a ninguno.

«¡Dios!», pensó mientras sacaba la aceituna de su copa. «Y pensar que allá me dio por estudiar inglés.» Dudó un instante: no supo si comerse la aceituna o dejarla para el final del trago. «Y todo porque me entró la obsesión de leerme a Shakespeare en su idioma», recordó, y hundió los dientes en la aceituna. Ahora lo odiaba. No al calvito del teatro The Globe, por supuesto; a ése continuaba venerándolo. Pero estaba harta de escuchar una lengua que no era la suya.

Se arrepintió de haberse tragado la aceituna en un arranque de ira. Ya su Martini no parecía un Martini. Volvió de nuevo la cabeza en dirección a la esquina. Allí seguía la anciana con su vaso que apenas tocaba, hipnotizada ante las imágenes de la pantalla. Desde los altavoces comenzó a derramarse una voz grave y cálida, surgida de otra época: «Duele, mucho, duele, sentirse tan sola...». Ay, Dios, qué canción tan cursi. Como todos los boleros. Pero así mismo se sentía ella. Le dio tanta vergüenza que se zampó la mitad de su trago. Tuvo un ataque de tos.

—Niña, no tomes tan rápido que hoy no estoy para hacer de nodriza —le dijo Freddy, que no se llamaba Freddy, sino Facundo.

—No empieces a controlarla —murmuró Lauro, alias La Lupe, que en realidad se llamaba Laureano—. Déjala que ahogue sus penas.

Cecilia levantó la vista de su copa, sintiendo el peso de un llamado silencioso. Le pareció que la anciana la observaba, pero el humo le impedía saberlo con certeza. ¿Realmente miraba a la mesa que ocupaba con sus dos amigos, o más allá, hacia la pista, donde iban llegando los músicos...? Las imágenes se extinguieron y la pantalla fue ascendiendo como un ave celestial hasta perderse en el entramado del techo. Hubo una pausa imperceptible, y de pronto los músicos arrancaron a tocar con una pasión febril que ponía a retozar el alma. Aquel rimo le produjo un dolor inexplicable. Sintió la mordida del recuerdo.

Notó que algunos turistas con aspecto nórdico se habían quedado pasmados. Debía resultarles bastante insólito ver a un joven con perfil de lord Byron tocar los tambores como si el demonio se hubiera apoderado de él, junto a una mulata achinada que agitaba sus trenzas al compás de las claves; y a aquel negro de voz prodigiosa, semejante a un rey africano —argolla plateada en la oreja—, cantando en altibajos que transitaban dessde el barítono operático hasta la nasalidad del son.

Cecilia repasó los rostros de sus compatriotas y supo qué los hacía tan atractivos. Era la inconciencia de su mezcla, la incapacidad —o tal vez la indiferencia— para asumir que todos tenían orígenes tan distintos. Miró hacia la otra mesa y sintió lástima de los vikingos, atrapados en su insípida monotonía.

—Vamos a bailar —le dijo Freddy, tirando de ella.

—¿Estás loco? En mi vida he bailado eso.

Durante su adolescencia se había dedicado a escuchar canciones sobre escaleras que subían al cielo y trenes que atravesaban cementerios. El rock era subversivo, y eso la llenaba de pasión. Pero su adolescencia había muerto y ahora hubiera dado cualquier cosa por bailar aquella guaracha que estaba levantando a todo el mundo de sus sillas. Qué envidia le daban todos esos bailadores que giraban, se detenían, se enroscaban y desenroscaban sin perder el ritmo.

Freddy se cansó de rogarle y haló a La Lupe. Allá se fueron los dos a la pista, a bailar en medio del tumulto. Cecilia tomó otro sorbito de su prehistórico Martini, ya casi al borde de la extinción. En las mesas sólo quedaban la anciana y ella. Hasta los descendientes de Eric el Rojo se habían sumado a la gozadera general.

Terminó su trago y, sin disimulo, buscó la figura de la anciana. Le producía cierta inquietud verla tan sola, tan ajena al bullicio. El humo había desaparecido casi por ensalmo y pudo distinguirla mejor. Miraba la pista con aire divertido y sus pupilas resplandecían. De pronto hizo algo inesperado: volteó la cabeza y le sonrió. Cuando Cecilia le devolvió la sonrisa, apartó una silla en evidente gesto de invitación. Sin dudarlo un instante, la joven fue a sentarse junto a ella.

—¿Por qué no bailas con tus amigos?

Su voz sonaba temblorosa, pero clara.

—Nunca aprendí —respondió Cecilia— y ya estoy muy viejo para eso.

—¿Qué sabes tú de vejez? — musitó la anciana, sonreindo un poco menos—. Todavía te queda medio siglo de vida.

Cecilia no contestó, interesada en aquello que colgaba de una cadena atada a su cuello: una manita que se aferraba a una piedra oscura.

—¿Qué es eso?

¿¡Ah! —la mujer pareció salir de su embeleso—. Un regalo de mi madre. Es contra el mal de ojo. 

Las luces comenzaron a rotar en todas direcciones y alumbraron vagamente sus facciones. Era una mulata casi blanca, aunque sus rasgos delataban el me... --This text refers to an alternate Paperback edition.

Product Details

  • Paperback: 384 pages
  • Publisher: Grijalbo; 1st. edition (September 5, 2006)
  • Language: Spanish
  • ISBN-10: 0307376540
  • ISBN-13: 978-0307376541
  • Product Dimensions: 6.1 x 1 x 9.2 inches
  • Shipping Weight: 1 pounds
  • Average Customer Review: 4.6 out of 5 stars  See all reviews (21 customer reviews)
  • Amazon Best Sellers Rank: #672,749 in Books (See Top 100 in Books)

More About the Author

Daína Chaviano (Havana) is a Cuban writer, living in Florida (USA) since 1991. Considered one of the most important Cuban writers of her generation, she has published several science fiction and fantasy books as well as a series of novels incorporating historical and more contemporary matters as well as mythological and fantastic elements.

Her literary style bears no resemblance to other works of Cuban or Latin American literature. She melds realistic and historical elements with aspects of science fiction, fantasy, and Gothic literature. Although Cuba - particularly Havana - is Chaviano's point of departure in some of her novels, the ambience of these works more closely approximates Anglo-Saxon fantastic literature and the earliest human epics than it does other Latin American literary currents.

Her themes encompass mythology, eroticism, ancient history, sociology, parapsychology, politics, and magic, all developed in a language filled with poetic, sensual imagery.

Among her best known works are "El hombre, la hembra y el hambre" (Man, Woman, and Hunger), "Historias de hadas para adultos" (Fairy Tales for Adults), and "La isla de los amores infinitos" (The Island of Eternal Love, Riverhead-Penguin 2008), which has been published in 25 languages, making it the most widely translated Cuban novel of all time.

Official Website: www.dainachaviano.com

 

Customer Reviews

21 Reviews
5 star:
 (14)
4 star:
 (6)
3 star:
 (1)
2 star:    (0)
1 star:    (0)
 
 
 
 
 
Average Customer Review
4.6 out of 5 stars (21 customer reviews)
 
 
 
 
Share your thoughts with other customers:
Most Helpful Customer Reviews

53 of 53 people found the following review helpful:
5.0 out of 5 stars Apasionante, November 24, 2006
This review is from: La isla de los amores infinitos (Spanish Edition) (Paperback)
Busqué el libro después de enterarme que estaba siendo traducido a casi 20 idiomas. La novela no sólo me fascinó, sino que se la recomiendo a todo aquel que guste de la buena literatura. Está escrito con fuerza y poesía, y el misterio de la trama no dejará que el lector suelte el libro hasta el final.

La historia es una saga familiar que cubre más de 150 años, desde el siglo 19 hasta nuestros días. En ella se mezclan hechos históricos, fenómenos paranormales, suicidios, asesinatos, hechizos, sucesos políticos, problemas raciales, magia... Hay aventuras de sobra, pero no sólo externas, sino también psicológicas. Desde la casa fantasma que vaga por toda la ciudad hasta esa curiosa profecía del siglo 19 sobre Cuba, que aparece en su totalidad, los elementos y los personajes de corte fantástico o sobrenatural conviven y se integran de manera natural a otros de naturaleza realista. No entro en detalles para no revelar nada. Hay tantos giros inesperados que el lector se llevará más de una sorpresa leyendo.

No me extraña que el libro se haya convertido en un fenómeno de ventas en Estados Unidos. Estuve buscándolo en la Feria del Libro de Miami, pero se había agotado. Si quieren leer algo realmente diferente, busquen esta historia de amores que no terminan nunca.
Help other customers find the most helpful reviews 
Was this review helpful to you? Yes No


20 of 20 people found the following review helpful:
5.0 out of 5 stars MARAVILLOSO, February 3, 2008
This review is from: La isla de los amores infinitos (Spanish Edition) (Paperback)
No conocia a esta autora, primera vez que leo algo suyo. Es un libro maravilloso, me atrapo como hacia tiempo no lo hacia ninguna novela, es magico. Ademas, como emigrante Venezolana me toco profundamente como narra el nacimiento del comunismo en Cuba. Quiero leer mas libros de Diana.
Help other customers find the most helpful reviews 
Was this review helpful to you? Yes No


13 of 13 people found the following review helpful:
5.0 out of 5 stars Very enjoyable, September 6, 2007
This is a delightful book and a step above most of the new Spanish novels I have read recently. The four stories intertwined flawlessly combining mystery, romance, and fantasy. I highly recommend it.
Help other customers find the most helpful reviews 
Was this review helpful to you? Yes No

Share your thoughts with other customers: Create your own review
 
 
 
Most Recent Customer Reviews











Only search this product's reviews



Inside This Book (learn more)
Browse and search another edition of this book.
Browse Sample Pages:
Front Cover | Table of Contents | First Pages | Surprise Me!
Search Inside This Book:

What Other Items Do Customers Buy After Viewing This Item?


Tags Customers Associate with This Product

 (What's this?)
Click on a tag to find related items, discussions, and people.
 
(14)
(14)

Your tags: Add your first tag
 

Sell a Digital Version of This Book in the Kindle Store

If you are a publisher or author and hold the digital rights to a book, you can sell a digital version of it in our Kindle Store. Learn more

Customer Discussions

This product's forum
Discussion Replies Latest Post
No discussions yet

Ask questions, Share opinions, Gain insight
Start a new discussion
Topic:
First post:
Prompts for sign-in
 


Active discussions in related forums
Search Customer Discussions
Search all Amazon discussions
   
Related forums



So You'd Like to...



Look for Similar Items by Category


Look for Similar Items by Subject