Su valor pedagógico salta a la vista, pues las categorías -22 en total- permiten describir, sin entrar en valoraciones, las formas del pensamiento. Al explicarlas se puede con relativa facilidad detectar cuál o cuáles estilos de pensamiento estamos utilizando y cuál o cuáles utiliza nuestro interlocutor, sin juzgar la validez del contenido de los mismos, asunto que, en cambio, ha sido casi una obsesión en los tests sicológicos de cociente intelectual y que constituye el énfasis mayor de la pedagogía tradicional occidental.
Este alfabeto involucra imagen, sonido, sentido y movimiento de cada ritmo mental, logrados tras varios años de introspección y de observación de otras personas. La introspección se traduce a un lenguaje oral, visual y musical, y luego se contrasta con personas seleccionadas de las más diversas disciplinas.
Es, además, producto, como se puede apreciar, de una visión interdisciplinaria de dos escritores con diversas formas de sensibilidad artística y distinta formación académica.
Esta investigación puede ser un valioso aporte al conocimiento de la mente
